
Y una vez más el querer estar con alguien toca a mi puerta; y el rostro difuso de alguien se asoma a mi mente.
La Verdad es que no podría ser; y es que aquel ser no se fijaría en ni por un instante, o tal véz sí; pero su corazón y su mirada están en dirección a otro hombre. Y ese otro, es mi amigo.
Me encontré con ese alguien y fué muy carismático el haberlo visto. Podría decirse que me endulzó. Nosé, mi apatía aveces se derrite ante ciertas "entidades". El problema es que este personaje se repitió ante mis ojos al día siguiente y más de una véz, teniendo que saludarlo y tragarme el pequeño gusto infantíl que me da verlo.
A decir verdad a este alguien no lo veía desde hacía un més, la misma véz que nos conocimos, y después de ese mes nos encontramos en "El Antro" (así llamaré a cierto local penquista) y al dia siguiente sufro encontrones susesivos con él en la Universidad, siendo que anteriormente, sabiendo que estudiabamos en la misma U, nunca nos topamos. Bueno la cosa fue que éstos encuentro activaron en mi una angustia de soledad ( que no sentía hacía un tiempo ya que he estado sumergido en la realidad Universitaria de no poseer casi nada de vida privada) y de atracción prohibida, ya que ese ser no parece fijarse en alguien como yo y porque además está encantado con uno de mis amigos. Por otro lado, no soy de los que se echan a morir, y por mucho que el pecho se me apriete al ver a esta persona, debo omitir mis emociones y sentimientos y caminar como el Apático y Gruñón personaje que siempre demuestro ser.
...otra vez me siento como Besando a la Nada...
Vivencias (Arian Graywords 2007)